Lo ocurrido con la licitación abreviada que convocó el Ministerio de Obras Públicas (MOP) hace dos años para reparar un deslizamiento de tierra en la provincia de Coclé es un manual para hacer las cosas mal. El acto público por invitación parece haber sido solo una formalidad para rellenar requisitos de ley, pues los documentos evidencian que la empresa beneficiada fue elegida antes de que siquiera presentara su oferta económica; de un día para el otro, la obra pasó de costar $1.3 millón a $6.3 millones; el acto público se concedió a una empresa cuyos dueños son donantes de la campaña presidencial del actual gobernante; no hubo comité evaluador, sino que la empresa fue elegida por un solo funcionario; con un año de antelación, hubo advertencias de que podría ocurrir un deslave, razón por la que se dejó pendiente el trámite de un cambio en el contrato de la empresa responsable de las obras, pero nunca se ejecutó. En fin, está claro que la actual administración del MOP no sirve ni para emparchar las calles; la forma en que se gestiona este ministerio es un completo desastre, pero el presidente, quien parece tener compromisos irrevocables con algunos miembros de su gabinete, no oye, no ve ni es capaz de tomar decisiones.
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09 nov 2021 - 05:18 AM
