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Hoy por hoy

Para tratar de entender este gobierno hace falta pensar al revés. Significa que hay que despojarse del sentido común y la lógica. Desde hace dos años, el país enfrenta una crisis de salud, de la que se ha derivado un problema económico que nos ha costado endeudarnos hasta las narices. La economía está lejos de ser lo boyante de antaño y el desempleo tiene postrada a nuestra fuerza laboral en el sector privado. Pero en el gobierno no se ha movido un músculo para contener el gasto. Sus presupuestos, planillas y gastos se disparan, y ahora el último grito es aumentar el monto de los viáticos. Parece que la gente del gobierno viviera en Tombuctú, mientras el resto del país está anclado a tierra, sin posibilidad de soñar lo que el Estado sí hace realidad con nuestros impuestos: los sueños de muchos funcionarios. No en vano el gasto en intereses de nuestra deuda aumentó $136 millones de 2020 a 2021. El Panamá Solidario del presidente Cortizo no es con el pueblo panameño, sino con sus funcionarios, especialmente con los altos jerarcas de su gobierno que, una vez vacunados, salieron a los cuatro puntos cardinales para liberar el estrés de tanto “encerramiento”.