Exclusivo

Hoy por hoy

El juicio que se celebra actualmente por el caso pinchazos es seguido por la población no por los hechos y declaraciones que se dan durante las audiencias, sino a través de las versiones de las partes, por lo que queda la duda sobre lo que realmente acontece en esas cuatro paredes que aíslan de la atención pública un tema que es, precisamente, público, como es el uso de recursos y personal del Estado para fines políticos y mezquinos. El juicio trata de probar quién ordenó y se benefició del espionaje ilegal. Es por ello que las jueces deben permitir que este juicio pueda ser observado por todo el que así lo quiera, a través de una transmisión directa, como se hizo en las audiencias que se celebraron en la Corte Suprema de Justicia (cuando la competencia la tenía ese ente) o como ocasionalmente ya se hace exclusivamente para los periodistas acomodados en una sala de prensa, habilitada junto al tribunal. Las pruebas del juicio que requerían confidencialidad ya se han evacuado, por lo que no hay razón para que sigamos escuchando únicamente las opiniones de las partes, sino que todos podamos sacar en conclusión qué es lo que realmente pasa, sin intermediarios que mientan o narren lo que les conviene. Este juicio, avanzado como va, ya debe ser de carácter público.