Exclusivo

Hoy por hoy

No hay duda de que los espacios vacíos tienden a llenarse. Pasado el escándalo de Odebrecht, su lugar parece que ha sido tomado por empresas locales que antes eran pequeñas, pero que ahora son gigantes de la construcción, un cambio de estatus al que bien podrían haber llegado utilizando atajos, como sucedió en el caso Blue Apple, otro gran escándalo en el que empresas locales y extranjeras admitieron haber pagado sobornos a funcionarios del gobierno de Ricardo Martinelli (2009-2014). Una de esas empresas ahora es la estrella en el feudo del diputado presidente del PRD. Ayer, en un acto en el que participó el Presidente de la República y varios ministros de Estado, el diputado bocatoreño Benicio Robinson acompañó en su provincia a su nuevo mejor amigo, el dueño de constructora Bagatrac, a recibir dos nuevos contratos, que suman más de $100 millones. Con estos nuevas obras, ahora Bagatrac acumula –solo en Bocas del Toro y Chiriquí– una cartera de obras públicas que suma más de $270 millones. ¿Por qué un diputado –en este caso Robinson– participa personalmente en la entrega de contratos a una empresa que tiene la reputación de pagar sobornos por obras públicas? ¿Son estos, acaso, los espacios que dejó Odebrecht que ahora llenan las empresas locales?