El Órgano Judicial, en un intento por adecuar las conductas de sus funcionarios dentro y fuera de los tribunales de justicia, ha distribuido entre sus colaboradores un borrador de manual de nuevas prácticas judiciales. El documento pretende que los funcionarios eviten comprometer la competencia, independencia e imparcialidad de sus procesos. Es una iniciativa loable y una guía que quizás llenen un vacío. Sin embargo, el respeto a los principios no es algo que emane de la lectura de un manual como el que se ha puesto a circular, cuando en la práctica, la guía es otra, una en la que se premia el irrespeto a la ley y a la impunidad. El día en que jueces y magistrados empiecen a honrar la Constitución; el día en que dejen claro que el imperio de ley ha vuelto a reinar, los hechos impondrán una nueva guía de prácticas judiciales. Y es que en nuestro país existen leyes que castigan la corrupción; que sancionan conductas delictivas de todo tipo contra el Estado, pero lo que no hay es voluntad para hacerlas cumplir. Para eso no hace falta un manual, hace falta coraje, decisión, arrojo. Si alguna vez alcanzan esa meta, los funcionarios honestos del Órgano Judicial serán un ejército que adoptará la misma conducta. Lo demás serán solo palabras en un papel.
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28 sep 2021 - 04:57 AM
