Lo que mal empieza, bien no acaba, y eso, precisamente, es lo que ha ocurrido con la nueva terminal de Tocumen, obra que construyó Odebrecht por un monto exorbitante, típico de todos los proyectos de los que sacaba dinero para pagar sobornos a servidores públicos de Panamá y el extranjero. La terminal debió haber sido entregada hace años, pero le han concedido tantas adendas al contrato que, si no hay un alto, terminará entregándola cuando los aviones serán eléctricos. La última modificación al contrato le concedió un plazo de entrega de cinco meses que termina, precisamente, este mes. La obra no pasó una inspección técnica, en la que fueron descubiertas 10 mil 547 situaciones que la empresa debe corregir antes de entregar el proyecto, y que suponen para Odebrecht un desembolso de $9.7 millones. Pero Odebrecht ya anunció que, por enésima vez, no podrá cumplir con el plazo. Así que la paciencia se terminó: Tocumen, S.A. podría resolver administrativamente el contrato, decisión que llega con años de retraso, aunque es mejor tarde que nunca. Se trata de una inversión de casi $1,000 millones, cuya administración ha sido caótica e irresponsable por parte de todos los gobiernos que tomaron parte del proyecto.
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17 sep 2021 - 05:04 AM
