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Hoy por hoy

El proyecto de ley para legalizar el cannabis para uso medicinal, que otorgará licencias para procesar y cultivar la marihuana, es algo que debe ser visto con ojos más críticos. Si los pacientes sienten que sus derivados medicinales sirven para su alivio, bastaría con importar estos productos de los países donde se fabrican. Es un trámite que es relativamente corto y solucionaría el problema de esta población. Sin embargo, cabe preguntarnos si el país —hablando técnica e institucionalmente— está preparado para vigilar y controlar lo que seguramente serán cientos de hectáreas de cultivo de esta planta. Solo hay que ver que una empresa interesada en estas licencias decidió pagar el viaje a funcionarios que tomarán decisiones al respecto, y estos lo aceptaron, como si no hubiese conflicto de interés. Nuestras instituciones atraviesan su peor momento: los políticos no respetan la ley y mucho menos la ética, por lo que tenemos que preguntarnos por qué este apuro, habiendo alternativas para los pacientes. ¿Acaso tenemos el mejor proyecto de ley para que la actividad que pretende regular no entre en conflicto con los esfuerzos para detener la actividad ilegal? Lo que hemos visto hasta ahora no son los mejores ejemplos.