Al margen de si el cannabis es un remedio para enfermedades, el proyecto de ley que se discute actualmente en la Asamblea para aprobar legalmente su uso con fines medicinales no responde a la necesidad de pacientes, sino a iniciativas de empresas extranjeras que han hecho lobby no solo en la Asamblea, sino en el Ministerio de Salud (Minsa), cuyos funcionarios –que serán claves en lo concerniente a las regulaciones del negocio del cannabis– han aceptado viajes pagados a Estados Unidos por una empresa que luego deberán regular. ¿No es esto un claro conflicto de interés... y otra vez en el mismo lugar? Es evidente que los funcionarios del Minsa poco respetan la ética, pues ya hemos visto recientes casos que reflejan el mismo problema. En el caso del proyecto de ley del cannabis, una empresa interesada en obtener licencias para comercializar el nuevo “oro verde”, eligió cuidadosamente a funcionarios de varias dependencias del Gobierno que serían los que tomarían las decisiones sobre el cultivo, comercialización, importación y exportación de cannabis y sus derivados. A nadie le importa lo delicado del tema, pese a que hay de por medio intereses de empresas y servidores públicos cuyas acciones reflejan poco escrúpulo ético y moral.
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27 ago 2021 - 05:00 AM
