Hace falta ser un perfecto caradura para presentar una iniciativa legislativa que busca eliminar las penas accesorias que pueden acompañar las condenas por delitos comunes, que incluyen, por ejemplo, la inhabilitación para ejercer cargos públicos durante un tiempo. En vez de endurecer las penas accesorias –que buscan proteger el Estado de la presencia de pillos condenados– lo que ha presentado el diputado Raúl Pineda (PRD) pretende, precisamente, lo contrario. Esto quizás marque el nuevo fondo de la podredumbre en la que está hundida la Asamblea Nacional. Solo falta que su próxima bazofia permita que personas condenadas por robo u homicidio puedan postularse –desde la cárcel– para ser presidente de la República, diputado o alcalde, en cuyo caso, su hoja de vida será adornada con la mención de su condena. Cada día que pasa queda demostrado que nuestros políticos son unos pandilleros que, ebrios de poder, ya no les importa que se sepa. Indudablemente, este anteproyecto de ley tiene el nombre y el apellido, las medidas, y color preferido de la persona que sería el mayor beneficiario. Y siendo así, por qué no renuncia a su partido y se va para el que verdaderamente trabaja. Hay 99 razones –además de esta caricatura de ley– que delatan dónde se ubican las fidelidades de este sujeto.
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21 jul 2021 - 05:00 AM
