Un querido y talentoso miembro de la Redacción de este periódico fue asesinado este domingo, cuando cobardemente le dispararon mientras robaban su automóvil. Ken Karasawa se une a los cientos de panameños que pierden su vida cada año a manos de delincuentes; su familia y amigos también nos sumamos a las personas que sufren el dolor de una pérdida incomprensible y sin justificación. Esta sociedad está harta de tanta inseguridad, necesita recuperar su confianza de caminar con tranquilidad por las calles de la ciudad. La violencia ha reclamado ya demasiadas vidas de inocentes –muchas de ellas de jóvenes–, ha obligado a muchos a abandonar sus barrios y casas, porque en sus calles la ley la imponen peligrosas bandas armadas, que la Policía Nacional debe combatir sin dilación. Los panameños no tenemos que acostumbrarnos a convivir con este ensañamiento; no podemos seguir guardando silencio cuando la vida de muchos es apagada por criminales sin escrúpulos. Por ello –como medio y como vocero de esos miles sin voz– esperamos que los responsables sean hallados y procesados. Y que cada panameño muerto por la violencia tenga prioridad y el derecho a que se le haga pronta y verdadera justicia.
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13 jul 2021 - 05:04 AM

