La fiscal superior anticorrupción Anilú Batista –herencia que dejó el exprocurador Eduardo Ulloa– terminó su investigación “exhaustiva, compleja y objetiva” sobre el caso del hospital modular de Albrook. Concluyó “que los hechos de conocimiento por el Ministerio Público no constituyen delito” y, por ello, decidió archivar provisionalmente el caso. En el segundo acto de esta obra, la Contraloría, horas después de haber circulado el documento, y al despuntar el alba, anunció el pago del hospital tras las conclusiones de la fiscal. El caso terminó archivado, pues, de acuerdo con la fiscal, todo está en completo orden. ¿Hay algo nuevo en la decisión de la fiscal? Nada. Recordemos que en Panamá ejercen los políticos más honestos del mundo, y que la percepción de corrupción en el gobierno y sus funcionarios son injustificadas conjeturas, producto de una locura crónica colectiva de la sociedad o de la imaginación de todos nosotros. Quizás debamos aplaudir que tenemos trabajando para el bien del país a una fiscal que nadie la engaña y a funcionarios de honestidad incuestionable, que dejaron su natal Macondo para venir a borrar esas perversas impresiones que tenemos de nuestros gobernantes.
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09 jul 2021 - 05:00 AM
