La tercera encuesta de hogares del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) deja ver claramente las desigualdades –bajo las actuales circunstancias– en la educación que reciben niños de áreas rurales y urbanas, en escuelas públicas y privadas, entre familias de ingresos altos y medios y las de escasos recursos. Las diferencias son abismales, lo que condena a los niños de hogares pobres a mantenerse en ese círculo vicioso, ya que pocos reciben clases y no de buena calidad. La pandemia ha desnudado las desigualdades de nuestro sistema educativo, y es lamentable cómo el futuro del país va camino a un futuro sin posibilidades, reducidos a individuos que malamente sabrán leer y escribir, incapaces de discernir la diferencia entre ser un ciudadano y ser un subyugado por causa de una ignorancia que nunca buscó, pues la educación que recibe es tan mala y escasa que nunca podrá superar su pobreza. Es responsabilidad de todos los gobiernos ofrecer lo mejor, pero solo han proveído una educación que difícilmente alcanza la mediocridad. Por ello, hoy vemos a personas cada vez más dependientes de los subsidios. Lo malo es que dentro de unos años no habrá para pagar estas ayudas a nuestros futuros ninis.
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08 jul 2021 - 05:12 AM
