La toma de posesión de Crispiano Adames (PRD) como presidente de la Asamblea Nacional reveló lo bajo que se puede caer. La diputada Mayín Correa (CD) dejó claro, al votar por Adames, que espera que haga cambios, incluida una reforma penal integral, para acabar, según dijo, con la persecución política, como la que -según ella- sufre Ricardo Martinelli. Su voto por Adames era con la esperanza de que él “algo hará” para reformar el Código Penal. La elocuencia de Correa al revelar qué goma pega la alianza CD-PRD contrasta con el pobre discurso del presidente de la República en ese acto, en el que el gobernante no dijo nada nuevo, con algunas memorables excepciones, como el hecho de que la renovación del contrato de la concesión de Panama Ports Company (PPC) es automática, si se cumplían las obligaciones contractuales de la empresa con el Estado panameño. Cortizo olvidó deliberadamente mencionar que esas obligaciones, según el contrato original, incluían el pago de una anualidad fija de $22.2 millones y una renta variable del 10% de todos los ingresos de PPC en los puertos concesionados. Eso, sin contar que, siendo el Estado dueño del 10% de la empresa, recibiría también el equivalente en dividendos. Y eso no es nada parecido a lo que nos quieren vender como la gallina de los huevos de oro.
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02 jul 2021 - 05:04 AM