El Molirena es un partido de conveniencia. Fueron ilustres sus primeros años de historia, pero ahora es el medio de subsistencia de ciertos políticos, sanguijuelas insaciables, que usan el partido única y exclusivamente para el atraco y su subsistencia política. El único que parece no saberlo es el fiscal electoral, al que le tocaba hacer una investigación, precisamente, para probar cómo son presionados empleados de la Lotería para reclutar -so pena de multa o despido- a los ciudadanos que necesita este colectivo para subsistir. El papel del fiscal electoral ha sido patético al decir que las personas que hicieron las denuncias no presentaron pruebas de lo que decían, cosa que es falsa, pues hasta eso le llevaron. Pero está claro que si se es ciego, sordo y mudo por elección no hay nada que hacer. Da paz mental no meterse en esos líos, seguramente pensará, asegurándose un salario completamente inmerecido. Y no solo es el actual, sino que anteriores fiscales electorales han hecho lo mismo. A ellos ahora se suma el contralor, que, sin que culminaran las investigaciones del caso, ordenó pagar más de $1 millón a la supuesta ganadora de un sorteo cuya legitimidad está en duda. La decadencia, en su mayor esplendor.
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12 jun 2021 - 05:00 AM
