El ministro de Salud ha pedido a la población estar vigilante ante vacunaciones clandestinas, como la descubierta el pasado lunes. Esta petición es absurda por varias razones. La primera, porque la población lo ha hecho, no solo en caso de las vacunas –que varias denuncias ha puesto sobre ello, incluyendo la vacunación cuasi clandestina en la Asamblea Nacional–, sino en innumerables situaciones de evidente corrupción sin que haya consecuencias para nadie. Así que una vigilia en esa dirección es casi inútil. En segundo lugar, el Gobierno ha estado en custodia de las vacunas todo el tiempo y lo que ha pasado demuestra la debilidad de sus controles, porque hemos visto que ni con policías se respeta la propiedad de los panameños. Por otra parte, cabe preguntarse si los vacunados de forma clandestina tienen toda la culpa de este mercado negro. Fue el Gobierno el que decidió mantener el control absoluto de las vacunas, pese a que hospitales del sector privado se ofrecieron para aplicar la vacuna sin costo alguno. No, no toda la culpa es de los vacunados. El errático calendario de vacunación –que ha desplazado a los enfermos crónicos– también lleva a la desesperación. Y la culpa de eso también es del Gobierno.
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09 jun 2021 - 05:04 AM
