El presidente de la República nos sorprendió a todos -menos a los felizmente involucrados- con el polémico proyecto de NG Power, que se desarrollará con otros actores empresariales, incluso, con una participación accionaria del Estado, en un 25%, aunque esto no necesariamente significa que tendrá la misma porción de las ganancias, pues ya hemos visto cómo sociedades privadas “socias” en empresas mixtas, alegan costos de todo tipo para disminuir el monto de los beneficios, en especial, los correspondientes a la Nación. A ello se suma la controversia: el Estado se convierte en juez y parte del sector energético del país, y ello se traduce en favoritismos... y no para los clientes, precisamente. Ahora, un abogado solicita información sobre la participación del Estado y el pago que habrían recibido los accionistas de NG Power por traspasar esta concesión estatal. Y, ¡sorpresa!: la empresa socia respondió que no revelaría nada, pues es una transacción “privada”. Con mal paso empieza todo esto. ¿Qué tiene de privado una transacción que involucra al Estado? ¿Qué esconden? La excusa es absurda. Evidente la falta de transparencia e inevitable la sospecha si, además, están metidos los eternos amigos del poder.
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05 jun 2021 - 05:04 AM
