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Hoy por hoy

Las comunicaciones del Ministerio de Salud y la Caja de Seguro Social con pacientes y ciudadanos son ineficientes y confusas en lo referente al manejo que debe haber respecto a las nuevas condiciones que genera la creciente masa de vacunados. Está claro que las condiciones de la pandemia han variado, pero no hay nada que indique, a su vez, un cambio en las políticas del Gobierno para el retorno progresivo a la nueva normalidad, salvo el errático levantamiento de las restricciones de movilidad. Mientras otros países -que están en este mismo proceso- retornan a sus actividades cotidianas, en Panamá sigue habiendo avances y retrocesos, como, por ejemplo, el caso de la inmunización de docentes, algunos de los cuales no planean regresar a clases presenciales por órdenes del propio Minsa, pese a que alteró el orden de vacunación, desfavoreciendo a pacientes con enfermedades crónicas. Ahora, el país cuenta con cientos de miles de vacunas que esperan ser aplicadas, pero el excesivo control que ejercen las autoridades impide acelerar el programa de vacunación. ¿Por qué no involucrar al sector privado, cuando ha habido ofrecimientos en ese sentido? ¿Qué sentido tiene almacenar vacunas cuando hay gente muriendo?