Una vez más, la Asamblea Nacional hace gala de su abierta confrontación con los intereses de las mayorías. Si el resto del país debe esperar con paciencia a que llegue su turno para vacunarse, eso, definitivamente, no es problema de los diputados, porque ellos ni siquiera se sonrojan al pasar por delante de sus electores para inmunizarse. Y, en verdad, esto no es más que el corolario de lo que, hace tres meses, el presidente de la Asamblea le arrojó en la cara a los ciudadanos, cuando justificó que tres familiares suyas fueran inoculadas, porque -según él- cumplían con el “estricto protocolo” establecido, aunque las tres favorecidas no parecían reunir las condiciones impuestas por el Minsa. Toda una burla. Si hasta el presidente de la República y buena parte del Gabinete esperaron pacientemente su turno o reservaron cupo para recibir la vacuna de AstraZeneca, ¿por qué los diputados no? La Constitución señala que las autoridades están, entre otras cosas, instituidas para proteger la vida de todos los nacionales y extranjeros en nuestro territorio. ¿Acaso eso implica también la existencia de un rango excepcional de protección parlamentaria?
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22 may 2021 - 05:00 AM
