El proyecto que se concretó con la construcción del hospital modular de Albrook fue opaco, sin supervisión y oneroso. Una obra así, que nos costó millones de dólares, debe ser investigado a fondo, pues ni siquiera quiso intervenir la Contraloría General de la República, que aceptó como bueno lo que le dijo el Ministerio de Obras Públicas. Pero lo cierto es que nunca se llegó a aclarar si los módulos eran de segunda mano –una sospecha justificada, tras una investigación de este medio– y que profesionales de la Sociedad Panameña de Ingenieros y Arquitectos (Spia) también cuestionaron por oneroso. La pandemia ha sido vehículo para despojar de fondos al Estado, y no solo en este proyecto, sino en innumerables compras que hicieron y siguen haciendo las entidades gubernamentales. La deshumanización ha sido palpable en estas compras, en las que unos pocos –con amigos en el Gobierno– se han beneficiado con millones en ventas y ganancias groseramente exóticas. Los ciudadanos exigimos exhaustivas investigaciones sobre el uso de los fondos en esta pandemia. Han sido cientos de millones que aún desconocemos su uso y justificación, incluido este hospital, manchado por la sospecha y la opacidad.
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11 may 2021 - 05:04 AM
