La empresa privada, la más golpeada de esta pandemia, con miles de empleos perdidos -en contraste con el Gobierno, que ha aumentado su planilla- ha tenido que tomar la iniciativa en la presentación de un plan de reactivación económica, ya que, desde el Ejecutivo, no hay nada que se le pueda denominar de esa forma. Sencillamente, es inimaginable la falta de capacidad de esta administración para enfrentar retos o tareas de este tipo, que son de su entera responsabilidad. Esta falta de liderazgo, de rumbo incierto y errático, dice mucho sobre la calidad de los políticos que nos gobiernan. Sus más importantes iniciativas han muerto en la cuna o muestran un avance nulo: reformas constitucionales, diálogo por la Caja de Seguro Social, transparencia en las compras Covid-19... Todo eso sin contar las promesas incumplidas. Dónde quedó aquello de “vamos a hacer… sin robar” o “en mi gobierno no habrá intocables, sean ministros, diputados, grandes empresarios…” O aquella que prometía “austeridad con eficiencia”, es decir, “hacer más con menos”. La pandemia no solo arrasó con la economía, sino con las promesas del presidente. Ojalá esta vez la ejecución del plan quede en manos de funcionarios competentes y con la voluntad de concretarlo.
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01 may 2021 - 04:54 AM