Exclusivo

Hoy por hoy

El nuevo director del Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (Idaan) tiene ante sí un enorme reto: hacer eficiente un servicio que empeora con el transcurrir de los años, debido en buena parte, al criterio político con el que se ha administrado esta institución en todos los gobiernos. Se trata de un servicio básico para toda la población que, empero, no llega a todos; de una empresa con un impresionante atraso en tecnología, carente de recursos humanos especializados, así como de un plan de desarrollo nacional, y con impostergables y costosas inversiones que sobrepasan con creces las fuentes de pago. Si el Gobierno insiste en tratar esta institución como botín político, tarde que temprano esta terminará colapsada, en cuyo caso, no hay que descartar una alternativa que muy pocos quieren: su privatización. Esta idea ha rondado por décadas, pero ningún gobierno se ha atrevido a considerarla por la impopularidad que genera. Pero lo cierto es que, al igual que fue necesario hacerlo con empresas como el Irhe y el Intel, el Idaan necesita inyectar a su operación cientos de millones de dólares que el Estado no tiene actualmente. Hará falta mucha imaginación para sacarle agua a esta roca.