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Hoy por hoy

La situación financiera de la Caja de Seguro Social (CSS) refleja palpablemente la irresponsabilidad de los gobiernos de hacer frente a una situación que, por falta de decisión y voluntad, ha llegado al extremo de amenazar la estabilidad económica del país. La Junta Técnica Actuarial de la CSS advirtió a la CSS que no recomienda fusionar el sistema mixto de pensiones –aún saludable– con el quebrado subsistema de beneficio definido. De hacerlo, el déficit existente se cuadruplicaría, de $3 mil millones a $12 mil millones anuales. Esto supone una reducción de las alternativas de solución de su déficit. El diálogo de la CSS reviste de vital importancia, en un momento de inédita vulnerabilidad económica, pero, frente a la gravedad de la situación, el Gobierno se toma a la ligera esta iniciativa, sabiendo que las consecuencias –de no llegar a acuerdos viables– pondrían el país en una posición sin precedentes. A ello se suma la inaceptable ausencia de un plan económico de recuperación, falta de transparencia y rendición de cuentas, y la insensatez de políticos que prefieren gastar que ahorrar. Otro patético ejemplo de ello es otra licitación de carros de alquiler para la Presidencia, por $3.3 millones. Esas son sus absurdas prioridades.