Luego de que el Ejecutivo sancionara el proyecto de ley que creó once corregimientos en Bocas del Toro –iniciativa del diputado Benicio Robinson (PRD)– era de esperar que los proyectos de ley presentados por otros diputados que no eran de su partido también recibieran el sí. Pero no es el caso. Ahora, los proponentes del proyecto de ley 73 –que crea cuatro corregimientos en la comarca Ngäbe Buglé– reprochan el veto presidencial a su iniciativa y piden al pleno que sea aprobado por insistencia, haciendo a un lado las objeciones del Ejecutivo. Razones tienen para sospechar que el veto despide un olor político, ya que el Presidente sí encontró viable el proyecto de su copartidario. Pero, en honor a la verdad, el Presidente ha debido rechazar no solo este último, sino también el proyecto de Robinson. Muy bien sabe él las mezquinas razones que se esconden detrás de la creación de estos corregimientos. Son cambios al mapa político que no responden a necesidades del país o la población; son caprichos de políticos en el ajedrez de los comicios de 2024. Debió parar todos esos proyectos, pero ahora está ante este vergonzoso escenario de favoritismos.
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02 feb 2021 - 05:04 AM