Exclusivo

Hoy por hoy

Es una completa vergüenza que el Ejecutivo se preste para el jueguito de seguir alterando el mapa político de Panamá, solo para complacer los insaciables apetitos de los diputados, que son los que impulsan este tipo de iniciativas legislativas, las que, lejos de beneficiar –como alegan– a sus electores, lo que buscan es atomizar el control político. Y el presidente Laurentino Cortizo sanciona la ley, con lo que expresa su beneplácito a una acción abiertamente mezquina, cuyo único propósito es que miembros de su partido puedan perpetuarse en los cargos de elección popular. Es decepcionante ver cómo el descrédito de los diputados alcanza con tanta facilidad al jefe del Ejecutivo, convertido en peón del tablero del ajedrez político, cuyos escenarios empiezan a ser ensayados con miras a las elecciones de 2024. Esto es usar el poder con fines execrables; son leyes para legalizar y justificar el despropósito y la sinvergüenzura, tanto como lo es la exigencia de la prueba idónea para procesar a un diputado, otra maleantería –y vergüenza para la Corte Suprema de Justicia–, que también se presta para garantizarles impunidad a esta impresentable pandilla.