Resultados preliminares de un estudio promovido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) revelan lo que se ha venido advirtiendo desde hace meses: que “los protocolos de [medicamentos como] remdesivir, hidroxicloroquina, lopinavir/ritonavir e interferón tienen poco o ningún efecto sobre los pacientes hospitalizados”. Lo sorprendente es que, pese a los resultados de estas pruebas, practicadas con rigor científico, haya médicos y comunicadores promoviendo irresponsablemente el consumo de algunos de estos, pues, incluso, hay advertencias sobre el peligro de usarlos. Las autoridades locales de salud permiten el uso de algunos de estos medicamentos para tratar la Covid-19, cuando no hay pruebas científicas que corroboren su eficacia, con lo cual pierden autoridad profesional y moral. Del mismo modo que nuestra legislación contempla penas de cárcel para el que propague –a sabiendas– una enfermedad, también debería haberlas para los que promuevan el consumo de medicamentos que pueden ser perjudiciales para la salud o cuyo uso es estéril. La charlatanería, potenciada a través de plataformas de comunicación masivas, puede resultar tan peligrosa como la pandemia misma.
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02 nov 2020 - 05:02 AM