El relajamiento de los procesos de compra a nivel de alcaldías, juntas comunales y concejos provinciales, al que se une igualmente los de la Dirección de Asistencia Social –aunque por montos mayores que los de los gobiernos locales– es claramente un error, pero es la forma de complacer la voracidad que ha exhibido el partido gobernante, cuyas bases, abiertamente y sin pudor alguno, también reclaman su parte del botín, exigiendo nombramientos. Se han quitado la careta y, al hacerlo, también han disminuido los necesarios controles en el manejo del dinero. Todo esto es una suerte de conspiración para que los impuestos fluyan por debajo de la mesa, con lo que queda formalmente institucionalizado el “qué hay pa’ mí”. A la vez, es la calistenia para los próximos comicios, al igual que ha ocurrido con la epidemia de crear nuevos corregimientos y distritos. Son burdos en lo que hacen y piensan, y creen que no se les nota. El secretario general del PRD pide a sus bases no ventilar públicamente el tema del canje de trabajo en campaña electoral por un puesto en el gobierno. Pero no hay de qué preocuparse: no hay novedad en eso, pues todos sabemos que es así como los políticos ganan elecciones.
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09 oct 2020 - 05:00 AM
