El respeto que deben sentir las autoridades por los ciudadanos es totalmente inexistente en las actuales circunstancias. Como si fuera un secreto de Estado, la Caja de Seguro Social se niega a proporcionar información sobre las compras de insumos médicos para la pandemia que lleva adelante con otros funcionarios de los ministerios de la Presidencia y de Salud, mofándose con sorna y despreocupación de la Ley de Transparencia. Dicen sus voceros que lo hacen por transparencia, en una retorcida interpretación de la legislación vigente en esta materia. Lo hacen con la seguridad de que no habrá consecuencias. Tras ese velo de secretismo tratan de ocultar los vergonzosos negociados con compras onerosas, en las que el Estado, una vez más, es esquilmado sin escrúpulo alguno. La soberbia de la que hacen gala nuestros gobernantes solo es comparable al volumen de dinero que alcanzan hacer sacándole provecho material a la enfermedad y las muertes que causa la pandemia. Sencillamente: inhumanidad absoluta.
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14 sep 2020 - 05:00 AM