Hoy por hoy

Durante la pandemia, políticos de alto y bajo nivel han puesto un mal ejemplo que muchos más panameños han seguido. A la hora del castigo, los que ponen el ejemplo son premiados con sanciones ridículas e irrisorias, pero los que siguieron sus pasos sufren todo el peso de la ley.

El ensañamiento es tal que, aunque estos últimos hicieron mal, se convierten en víctimas, porque los que incitaron este comportamiento reciben un trato reverencial.

Pero, además de perjudicar la conducta colectiva, ¿a quién más agravian estos políticos? Las restricciones adoptadas en la pandemia provienen directamente del Ejecutivo, de manera que no es difícil imaginar de quien se burlan.

El Presidente y sus ministros son blanco de burlas y sarcasmos por parte de la población, pero provocadas, precisamente, porque antes, sus aliados políticos, sus compañeros de gobierno e incluso sus subalternos han sido los primeros en desoírlos, desautorizarlos y desobedecerlos.

Señor, Presidente, si quiere mantener lo que le queda de respeto de los gobernados, no puede seguir privilegiando a quienes se burlan de usted, al tiempo que sanciona ferozmente a los que siguen el ejemplo que ellos dan. Demuestre su liderazgo.