El clientelismo electoral es un fenómeno que ha transformado los mapas de este país. Con la intención de controlar mejor a los electores, se han creado corregimientos, distritos y hasta una provincia, que en la práctica han desmejorado la calidad de vida de sus habitantes, fraccionando presupuestos y aumentando la planilla estatal. Así, el diputado presidente del partido gobernante y, a la vez, presidente de la poderosísima Comisión de Presupuesto de la Asamblea Nacional, consiguió que se aprobara a tambor batiente un proyecto de ley que crea 10 nuevos corregimientos en la empobrecida provincia de Bocas del Toro. Como si la pandemia no nos hubiera enseñado nada acerca de la cobertura y calidad de los servicios de salud y de educación, el señor mandamás quiere repartir el maná presupuestario entre su clientela. No hay estudios demográficos, culturales, económicos o geográficos que fundamenten esta decisión. Con tantos proyectos de ley de verdadera relevancia, que necesitan ser discutidos, la Asamblea Nacional optó por premiar al padre de los inexistentes bates de 400 dólares. Los nuevos corregimientos son otro trofeo a su codicia.
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21 ago 2020 - 05:00 AM