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Hoy por hoy

Según la Constitución, Panamá es una República y todos somos ciudadanos con derechos. En la práctica, el Gobierno cree que nos concede privilegios. A través de decretos, decide cuándo es legal llevar a niños al parque, ejercitarse al aire libre o, incluso, trabajar. Y es que no se trata de cualquier cosa, sino de la apropiación de lo más sagrado de la vida en libertad. Ante la crisis sanitaria, el gobierno del presidente Laurentino Cortizo decide de forma antojadiza y sin mayores argumentos ni lógica cómo se debe vivir. Para complicar la situación, el Ejecutivo, que debería estar controlado y limitado por los pesos y contrapesos que establece la Constitución, cabalga cual jinete sin control ni cuestionamiento alguno, más que aquel de los ciudadanos que ya cansados de tanta arbitrariedad salen a las calles a protestar, a riesgo de ser golpeados o sancionados por ejercer sus derechos ciudadanos. Abundan los abusos, incoherencias, arbitrariedades, bufonadas e irregularidades perpetradas por un grupo de lobos que se hace llamar autoridad. Las humillaciones a la población y los anuncios que terminan siendo poco decisivos y repletos de contradicciones solo incrementan la frustración. La incertidumbre económica está en su punto más alto desde 1989. Cierto, la vida continúa y nos recuperaremos como lo hemos hecho antes, si es que nos dejan. #YaBasta