El modelo adoptado por el Gobierno para evitar la propagación de la pandemia pudo haber sido efectivo al principio, pero ahora sus efectos son poco eficaces. Pretender que los ciudadanos permanezcan en sus casas mientras las autoridades del país ponen un ejemplo que va en la dirección contraria, no tiene ningún sentido. Diputados, ministros y autoridades de salud –a los que ahora se suma el alcalde de la ciudad capital– han puesto el mal ejemplo, y sin mayores consecuencias. La autoridad ha sido negligente y su falta de carácter para dar un buen ejemplo le ha hecho perder credibilidad. ¿Con qué moral pueden diputados o alcaldes pedirle a los ciudadanos de a pie cumplir con esta cuarentena, cuando ellos –los llamados a ser los primeros en cumplir– son, por el contrario, los primeros en violar normas que han salido de su puño y letra? Con una economía que empeora cada día y con gente que necesita salir –no para esparcimiento, sino para trabajar– el modelo para enfrentar la pandemia necesita reformarse. Prueba de ello es el desbordamiento de salvoconductos, que permite que muchos puedan trabajar, pero a otros violar la cuarentena. Cuándo entenderán que para exigir hay que poner el ejemplo… un buen ejemplo.
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03 ago 2020 - 05:00 AM