Los nuevos cargos criminales que fiscales han hecho en Estados Unidos en contra de dos de los hijos del expresidente Ricardo Martinelli –que están en Guatemala a la espera de que continúe el proceso de extradición a Estados Unidos– revela la gravedad de su situación legal en ese país, donde enfrentarían penas que pueden sumar hasta 50 años de cárcel. Y todo está relacionado con la investigación, que desde hace años, hace del caso Odebrecht. Los contrastes entre la justicia estadounidense y la nuestra causan vergüenza. Mientras en Estados Unidos avanza con pasos firmes –al igual que en otros países latinoamericanos–, en Panamá todo indica que el latrocinio de fondos estatales quedará sin castigo, pues en la Corte Suprema de Justicia se teje una conspiración para hacer que el caso sufra la suerte de todos los procesos de alto perfil: la impunidad. Aquí, la investigación cuenta con grabaciones, documentos, confesiones y pruebas irrefutables contra los acusados –evidencias tan sólidas como en Estados Unidos–, pero la suerte de los casos en ambos países será muy distinta. Y eso lo saben los padres de los extraditables, que quieren desesperadamente que vuelvan al país, porque aquí reina la más petulante corrupción, cuya inseparable compañera es, precisamente, la impunidad. Es a esa Corte a la que le deberemos, una vez más, que todos los panameños suframos la burla y el desprecio internacional.
Exclusivo
Hoy por hoy
29 jul 2020 - 05:00 AM
