Después de cuatro meses de cierre absoluto, una parte de los colegios públicos abre virtualmente sus clases para atender a una población estudiantil sumamente afectada por la crisis sanitaria y los efectos económicos que la han acompañado. Luego de décadas de “acuerdos de terminación de huelgas” y proyectos de reformas que quedaron en el papel, Panamá en 2020 no tiene internet en todas sus escuelas, tampoco agua potable y, sorprendentemente, un número importante de sus docentes no domina las herramientas tecnológicas que en otros países han impulsado la educación virtual de calidad. Tanto gremios educativos como burócratas dirán que se trata de un problema de falta de presupuesto. Es innegable que deberíamos invertir más y mejor en la formación del capital humano y en el desarrollo del talento del país. Sin embargo, lo que actualmente se hace con el gasto público en este sector nos hunde en el fondo de las métricas del rendimiento educativo. La pandemia pudo haber sido la oportunidad para dotar de tecnología a nuestras escuelas y resaltar en materia de formación de los docentes. Estamos a tiempo de evitar que se sume a las oportunidades perdidas que como nación hemos tenido, gobierno tras gobierno.
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20 jul 2020 - 05:00 AM
