El país fue tomado por el desasosiego y la ansiedad, producto de unas muy ambiguas declaraciones presidenciales el fin de semana. Los supermercados presentaban largas filas de compradores, mientras que en bancos y otras instituciones financieras los panameños retiraban ahorros en previsión de una medida dramática a ser anunciada un día de esta semana. Cuatro meses después del inicio de la pandemia, esta venal forma de comunicación es imperdonable. Como si los más de 900 fallecidos y decenas de miles de contagiados no fuera un asunto serio, seguimos a la espera de explicaciones detalladas, la presentación de una renovada estrategia sanitaria y de un plan de recuperación económica. El país no está para más improvisaciones, el tira y jala de los bandos del partido gobernante ni para el reino de especulaciones alimentadas por rumores sobre lo que sucede. Las ayudas económicas no están llegando a todos los que deberían ni de la forma más apropiada. ¿Qué pasó con los hoteles y el hospital modular? ¿Por qué el atraso en los pagos a proveedores? Hay demasiados misterios que el señor Presidente y su gobierno deben aclarar para empezar a controlar esta atroz pandemia.
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14 jul 2020 - 04:34 AM
