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Hoy por hoy

La situación legal en Panamá de los hermanos Martinelli Linares –hijos del expresidente Ricardo Martinelli (2009-2014)– nunca fue un obstáculo para que las autoridades de los órganos Ejecutivo y Judicial les brindaran ayuda. Inexplicables resultan, por ejemplo, las fianzas de excarcelación a favor de quienes tenían condición de prófugos de la justicia, incluso con alertas roja de Interpol. Entonces, obtuvieron pasaportes sin que a ningún funcionario, local o en el extranjero, le llamara la atención que estaban otorgándolos a personajes que la justicia local reclamaba. Luego, reciben permiso de ingreso al país del Ministerio de Salud y de la Autoridad de Aeronáutica Civil, mientras el Ministerio de Comercio e Industria les tenía listos salvoconductos para circular apenaras llegaran. Ello, sin contar la ayuda –de no se sabe quién– para que, al llegar se identificaran como miembros del Parlacen, lo cual habría obstaculizado los procesos en su contra. Y mientras esto ocurría, el país quedaba como cómplice de la fuga de unos acusados en Estados Unidos, nuestro principal socio comercial. Hoy, la justicia tendrá ante sí un nuevo reto: un juez debe decidir si reconoce el principio de especialidad al expresidente. Ojalá no terminemos una vez más con el fallo de un país tercermundista.