Hay una sensación de que el país está a la deriva. El liderazgo político, tan necesario para orientar la acción del Estado e informar a los ciudadanos, no es visible por ninguna parte. Mientras los voceros de distintas entidades del gobierno se lavan las manos frente a la responsabilidad de haber autorizado un vuelo “humanitario”, que más parecía una huida, se nota el vacío de mando en el Estado. ¿Quién dio el permiso? ¿Quién autorizó los pasaportes, en ese entonces, a dos fugitivos de la justicia panameña? Ahora que la imagen internacional del país está manchada, tanto por la solicitud de extradición de los “príncipes”, como por las amenazas y persecuciones contra fiscales actuales y exfuncionarios, junto con una censura velada, disfrazada de secuestro civil contra la empresa que publica este medio, solo queda la oportunidad de que nuestro actual mandatario le dé sentido de Estado de derecho al país, y envíe un mensaje contundente a sus subalternos, sus aliados políticos, sus donantes y a toda la población. “No mentir. No hacer trampa. No robar. Y no tolerar a quien lo haga”. Un código de honor que el Presidente de la República debe cumplir. Los panameños exigimos que el gobierno actúe con decencia, y que la justicia funcione de una vez por todas.
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09 jul 2020 - 04:00 AM
