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Hoy por hoy

La convivencia pacífica entre vecinos es esencial para enfrentar efectivamente la pandemia de la Covid-19. La falta de armonía en los espacios compartidos, áreas comunes y hasta en las servidumbres públicas son algunas de las principales causas de conflictos comunitarios que castigan a las familias en cuarentena. Ahora más que nunca, las desavenencias, los abusos y los excesos en la conducta de moradores cercanos representan una amenaza al mantenimiento de las normas sanitarias. La complejidad de este panorama aumenta por un vacío en la actuación de las autoridades, que evitan intervenir o remiten sus responsabilidades a terceros: los jueces de paz refieren estos asuntos a las autoridades de salud y estas, a su vez, a los jueces de paz. La Policía, en tanto, guarda silencio. Parece un asunto trivial, pero las violaciones de la cuarentena y del toque de queda son infracciones serias, porque exacerban los riesgos de contagio. La fuerza pública, los municipios, las juntas comunales y las demás autoridades tienen que coordinar mejor. Urge tranquilidad en los barrios y vecindarios. La salud individual y familiar empieza por la tranquilidad social.