Por la pandemia, la empresa privada ha tomado determinaciones difíciles, como reducir gastos, disminuir jornadas laborales, otorgar licencias y, lamentablemente, suspender contratos conjuntamente con la desvinculación de colaboradores. El sacrificio y dolor económico en la familia se ha intensificado con la pérdida de ingresos de trabajadores informales, microempresarios y contratistas independientes, que no cuentan con ahorros o con una fuente de asistencia económica cierta. En contraste, el gobierno nacional ha incrementado los costos de planilla, mantiene a una gran cantidad de servidores públicos con viáticos y gastos de movilización que no se justifican, y otro tanto sigue devengando el 100% de su salario sin que esté realizando sus funciones, todo lo anterior a pesar de la significativa reducción de ingresos percibidos por el Estado producto de la pandemia. Si las medidas de control sanitario deben prolongarse, ya sea por un repunte en los contagios o eventualmente para prevenir un rebrote, el gobierno tendrá irremediablemente que hacer ajustes a la planilla, cónsonos con la nueva realidad de sus ingresos. Para salir adelante, el sacrificio es de todos.
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16 jun 2020 - 05:00 AM