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Hoy por hoy

Una jueza del sistema penal acusatorio le ordenó a este diario no volver a publicar la imagen del protagonista de una cobertura periodística de supuesta corrupción en el Órgano que ahora ordena la censura. Esto es apenas un indicio de la notable fragilidad del estado de las libertades públicas de los panameños. Aprovechando la pandemia, la opacidad campea y los derechos de acceso a la información y de expresión se ven limitados. Por si esto fuera poco, las libertades de tránsito, asociación, reunión, los derechos al trabajo y a la propiedad privada quedan en la cuerda floja a causa del arbitrio de funcionarios, que inspirados por motivos sanitarios omiten las formalidades y exceden el alcance de las limitaciones constitucionales, de los derechos ciudadanos. Los panameños tenemos responsabilidades hacia nuestros conciudadanos y hacia el Estado. La pandemia de la Covid-19 no es una excusa ni puede servir de precedente para ensayar un recorte arbitrario de nuestras libertades. Otros países han enfrentado la pandemia con éxito, dentro del Estado de derecho y en un entorno de pleno respeto a las libertades. Los jueces diligentes son los que deben defender nuestras garantías frente al Estado y los poderosos. De ninguna forma se puede aceptar que sean verdugos de la libertad.