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La reapertura escalonada de las actividades económicas en medio de la pandemia, revela la terrible realidad de muchísimas empresas en Panamá. En el caso de los restaurantes, apenas un 40% mantiene algún tipo de actividad limitada, en una industria que generaba decenas de miles de empleos directos, y que se vinculaba con el resto de la economía. Es evidente que muchos negocios deberán reinventarse, modificando su propuesta de valor, o cambiando por completo de modelo de negocios. Eso no lo pueden hacer todas las empresas. Los establecimientos orientados al servicio de alimentos se toparán con un panorama de menor clientela, con un reducido poder adquisitivo. En Panamá, al igual que en otros países, las ayudas estatales no podrán resolverlo todo, ni salvar todos los negocios. Esa dura realidad fundamenta la necesidad de reformar nuestra legislación de quiebras, facilitando el uso de esta herramienta, para que las empresas puedan disponer ordenadamente su destino. En una economía moderna, especialmente ahora, la reinvención empresarial necesita abrirse paso rápido.