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Hoy por hoy

Los números de los contagios de la Covid-19 han crecido significativamente. Esto se debe a la existencia de clusters en diversas partes del país, pero también a la actitud indiferente de un segmento de la población. Los servidores públicos que están combatiendo la pandemia enfrentan grandes limitaciones y los desafíos que deben atender parecen inagotables. Esto debería ser suficiente para que todos seamos solidarios y mucho más responsables con nuestro prójimo. No hay policía ni personal de salud en el mundo que pueda vigilar permanentemente a gente irresponsable y con poca inteligencia. Falta que más ciudadanos usen mascarillas y mantengan el distanciamiento social. Ni aún así, quienes cuentan con los recursos para atenderse en los mejores hospitales de llegar a enfermarse, pueden sentirse seguros. La brecha de desigualdad en materia de salud castiga a esta sociedad y no protege a nadie. La reapertura de las actividades económicas debe ser vista como una forma de aliviar el desempleo y el hambre en muchos hogares. Es una lástima que por unos pocos desconsiderados, aquellos que cumplieron con la cuarentena y las normas sanitarias se vean amenazados en su salud y su bienestar. La indiferencia mata.