El conocimiento científico y la alta formación de los investigadores panameños han sido fundamentales para enfrentar la pandemia. Nuestro talento ha innovado frente a una crisis imprevista, que algunos países más desarrollados no han sido capaces de atender apropiadamente. Panamá habría tenido mucha mejor respuesta, si los gobiernos anteriores hubieran otorgado el presupuesto requerido para la ciencia y la investigación. En cambio, nuestros científicos reciben migajas, como resultado de un proceso de finanzas públicas que menosprecia al verdadero desarrollo. Tanto la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Senacyt), como el Instituto Conmemorativo Gorgas de Estudios de la Salud, han observado como año tras año sus propuestas y aspiraciones razonables para mejorar el entorno científico han chocado con burócratas y diputados esbirros, que han sabido pedir aumentos para sus pequeñeces, pero le han dado la espalda a la ciencia. Todavía, en medio de la pandemia, las instituciones científicas tienen que hacer “vacas” y pasar el sombrero para cumplir con el objetivo de protegernos. El nuevo ciclo presupuestario está por empezar. Ya deben comprometerse fondos suficientes para mejorar la ciencia en Panamá.
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24 may 2020 - 05:00 AM
