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Hoy por hoy

Entre confusiones y dudas arrancó la reapertura de la economía. Este es el rostro de la nueva normalidad, cargado de preguntas que aún el gobierno no termina de definir. ¿Cuáles son los indicadores que determinan que se avanza de una fase a la siguiente o que, por el contrario, se retrocede de vuelta a la cuarentena total? Esto no puede estar al libre arbitrio de funcionarios que por muy bien intencionados parecen estar sujetos a la improvisación. ¿Cómo se estableció que una actividad pertenecía a una fase y no a otra? No se entiende que la educación se encuentre en fases muy posteriores a la de los cultos religiosos y actividades deportivas. Y esta explicación corresponde a las autoridades. La reapertura debe estar guiada por la evidencia científica y por la importancia socioeconómica de las actividades permitidas. El sentido común dice que existen sectores compatibles que deben funcionar coordinadamente. El Estado ha hecho un esfuerzo impresionante para enfrentar la pandemia y no se puede cantar victoria hasta que una vacuna o tratamiento efectivo termine de derrotarla. La nueva normalidad exige que el gobierno sea más claro en su mensaje.