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Hoy por hoy

En medio de la pandemia, la Unión Europea (UE) nos sorprende con su decisión de incluir a Panamá en una lista de jurisdicciones que no cooperan en la lucha contra el blanqueo de capitales y el financiamiento del terrorismo. La UE demuestra su poca sensibilidad con la crisis que enfrentamos y con la necesidad de tener el sistema financiero en la mejor capacidad para contribuir a la reactivación económica. La decisión europea no fue unánime, ya que España, país que nos conoce e invierte aquí significativamente, se opuso. Panamá ha aprobado cambios sustanciales en su legislación y en su régimen societario, y en las instituciones encargadas de supervisar los sectores económicos. A la vez, se han desplegado figuras como el oficial de cumplimiento y la evaluación de riesgo, como parte del día a día de la actividad financiera panameña. Es cierto que el país necesita demostrar logros en materia judicial, con condenas ejemplares y sanciones económicas severas contra estos crímenes. Sin embargo, no es menos cierto que la UE sigue siendo selectiva en sus listas. Panamá debe luchar contra esta injusticia, que ignora la realidad.