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Hoy por hoy

En las últimas semanas se han denunciado compras en entidades del Estado con evidentes sobreprecios, en detrimento de la credibilidad del Gobierno. Aplaudimos las correcciones y los despidos que se han dado. No obstante, las mayores compras con sobreprecios se originan en el Ministerio de la Presidencia y eso salpica directamente al Presidente y su equipo de trabajo, a quienes la población hace responsables de los desmanes y provoca las protestas callejeras. Para recuperar la credibilidad, el Presidente debe tomar decisiones difíciles, pero necesarias, porque de otra manera la situación puede descontrolarse, con consecuencias inciertas, pero fáciles de imaginar. Presidente, esta coyuntura amerita acciones inmediatas y certeras, tal como fueron concretadas las de antes; que envíen un mensaje al resto de su gobierno y el país. Un funcionario no puede ser su prioridad frente a esta grave crisis de Estado. Ello, además, da pie para que cobardes actores políticos –célebres por tirar la piedra y esconder la mano– se aprovechen en las redes para sembrar la incertidumbre y el caos, con campañas y noticias falsas, aprovechando el crítico momento para desprestigiarlo, pues su único y mezquino interés es regresar al poder en 2024.