El proyecto de ley 234, presentado en enero pasado, pretende cambiar las reglas del crédito en las entidades financieras en Panamá. Establecería un tope al interés de las tarjetas de crédito; debilitaría el rol del historial de crédito y obligaría a consolidar las deudas de clientes que así lo soliciten. El sentido de este proyecto arremetería contra importantes controles que protegen la salud del sistema financiero del país y causaría que los bancos restrinjan el crédito que tantos panameños necesitarán para salir de la crisis. Existen herramientas, quizás imperfectas o incompletas, que merecen fortalecerse, para gestionar mejor las deudas. La más poderosa de todas se llama ahorro, y de esta faltan los incentivos y recompensas que un país como el nuestro debería concederle a los ahorristas. Pero, ante la nueva realidad, bueno sería encontrar soluciones consensuadas que mitiguen los efectos que la crisis arrojará sobre las instituciones de crédito y sus clientes. ¿Por qué la Asamblea Nacional se ha obsesionado en debilitar al sector financiero?Aprobar este proyecto conlleva retrasar aún más la luz al final del túnel, de la actual crisis.
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25 abr 2020 - 03:44 AM