Justo ahora, cuando sufrimos la peor crisis sanitaria y económica de las últimas décadas, el director de la Caja de Seguro Social le da el sí a una polémica y evidentemente amañada licitación de $168 millones, en la que participaron dos empresas mexicanas con suficientes escándalos en su país como para que no participen en nada en Panamá. Esta decisión merma estrepitosamente la credibilidad del funcionario panameño que, encima, responde con esquivas a esta cuestionada contratación. Es evidente que si no es él, la Contraloría debe frenar este despilfarro de dinero, en especial porque es evidente que lo que se busca es beneficiar intereses económicos particulares, cuyos antecedentes son de los más vergonzosos que haya visto el país. Precisamente, cuando la credibilidad y la confianza institucional es indispensable, habría que preguntarse: ¿qué esperan las autoridades para actuar?
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11 abr 2020 - 05:00 AM