A pesar de la crisis que siempre ha estado latente en uno de los principales programas de la Caja de Seguro Social (CSS) –el de Invalidez, Vejez y Muerte– poco o nada se ha hecho para revertirla, porque es un tema que tiene consecuencias políticas que ningún gobierno se atreve a asumir. El tiempo se acaba, las deudas se acumulan y un buen día de estos puede que amanezcamos con protestas en las calles, pues salvar la institución quizás nos cueste el doble: impuestos, aumentos en las edades de jubilación o un incremento en el número de cuotas. Estas protestas sabemos cómo empezarían, pero ignoramos cómo terminarían. Solo tenemos que ver lo ocurrido en Nicaragua, lugar donde la crisis política generada por los problemas de la seguridad social ha costado centenares de muertes y miles de heridos, con cuantiosos daños a la economía del país. Y, a pesar de que lo que está ocurriendo en la CSS está lejos de ser un secreto, todos miran hacia otro lado o, lo que es peor, los políticos suelen enviar a la institución listas de personas –sin ninguna utilidad– para ser nombradas en sus planillas y así pagar favores políticos. O empiezan a hacer algo –y pronto– o veremos dentro de poco un país sumido en serios problemas.
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09 mar 2020 - 05:00 AM
