El Sistema Bancario Nacional (SBN) continúa apoyándose en su rol de hub financiero regional para sostener su crecimiento. Sin embargo, detrás de los números positivos, el mercado local muestra señales de menor dinamismo y una creciente dependencia de los flujos internacionales.
Así lo revela el más reciente análisis sectorial de Moody’s Local Panamá, fechado el 9 de febrero de 2026, en el que se destaca que, por quinto año consecutivo, la evolución del sistema bancario panameño ha estado sustentada en su capacidad para atraer fondos del extranjero y colocar crédito en mercados internacionales.
A noviembre de 2025, la cartera total de crédito del SBN creció 4.2%, una cifra inferior a la registrada en 2024. El dato más revelador es la marcada diferencia entre el comportamiento del crédito externo e interno: mientras la cartera externa avanzó 11%, el crédito doméstico apenas aumentó 1.2%, una de las tasas más bajas desde la pandemia.
El peso del financiamiento internacional en los balances también se ha incrementado de forma significativa. El crédito externo ya representa el 43% del total, frente al 26% que tenía en 2020, indica el informe de Moody’s.

Esta tendencia confirma el posicionamiento de Panamá como plataforma regional para la originación de préstamos hacia otros países.
Construcción y sector público, los más golpeados
El débil desempeño del crédito interno estuvo influido por la contracción de 12.2% en el financiamiento al sector construcción y una caída de 21.8% en el crédito al sector público, que en 2024 había mostrado un fuerte repunte.
Moody’s señala que, salvo en 2024, el crecimiento del crédito interno se ha mantenido por debajo del crecimiento del PIB real en los últimos cuatro años. A esto se suma un alto nivel de bancarización en Panamá frente a otros países de la región, lo que limita el margen de expansión doméstica.
Calidad estable, pero con menor cobertura
En cuanto a la calidad de los activos, el índice de cartera vencida se ubicó en 2.4% al cierre de noviembre de 2025, manteniéndose en niveles considerados saludables.Moodys banca
No obstante, las provisiones sobre créditos vencidos bajaron a 92.9%, por debajo de los niveles observados en años anteriores, lo que sugiere una mayor presión por preservar la rentabilidad.

La mayor participación del crédito externo ha contribuido positivamente a los indicadores de calidad, dado que se trata principalmente de préstamos empresariales y corporativos con mejor perfil de riesgo y mayor diversificación geográfica.
Liquidez sólida y rentabilidad concentrada
En el frente de fondeo, los depósitos extranjeros crecieron 8% interanual a noviembre de 2025, por encima del 3.6% registrado por los depósitos locales. Los fondos externos ya representan el 31.1% del total de depósitos, frente al 27.1% en 2020.
La cobertura de liquidez —activos líquidos inmediatos e inversiones sobre depósitos totales— se situó en 46.1%, mientras que el índice de liquidez legal promedio alcanzó 54.1%, reflejando una posición holgada.
En materia de rentabilidad, el sistema logró sostener un retorno sobre activos (ROA) de aproximadamente 1.8% y un retorno sobre patrimonio (ROE) de 15.9%.
Sin embargo, al excluir a las tres entidades con mayor peso en utilidades y préstamos —Banco General, BAC International Bank y Banco Nacional de Panamá— los indicadores caen a cerca de 1.0% en ROA y 10.4% en ROE, lo que evidencia la concentración del poder de mercado.
2026: estabilidad con mayor exposición externa
De cara a 2026, Moody’s prevé un sistema bancario estable, aunque más expuesto a la evolución de los mercados internacionales. El comportamiento de las tasas de interés será determinante: una eventual reducción podría aliviar la presión sobre los márgenes financieros, aunque el efecto dependerá del ritmo de transmisión hacia la economía local.
En síntesis, la banca panameña mantiene métricas sólidas y una liquidez robusta, pero su crecimiento está cada vez más atado al pulso del entorno externo, mientras el crédito doméstico enfrenta un escenario de menor expansión.

