La economía nocturna de Panamá atraviesa una etapa marcada por cambios estructurales en los hábitos de consumo, el mercado laboral y la oferta comercial. Aunque el sector de restaurantes, bares y entretenimiento muestra señales de crecimiento tras la pandemia de Covid-19, aún no logra recuperar el peso que tenía dentro de la economía nacional antes de 2020.
Así lo concluye el Informe de Economía Nocturna en Panamá, que describe el panorama actual como una “reestructuración silenciosa”, caracterizada por una recuperación desigual, mayores costos operativos, cambios en el comportamiento de los consumidores y una fuerte dependencia del turismo internacional.
Durante la presentación del estudio, Camilo Ospina, presidente de Asobares Colombia y Nightlife Iberoamérica, afirmó que la economía nocturna ha dejado de verse como un asunto marginal para convertirse en un componente de las estrategias de desarrollo urbano y turístico en distintos países.
El sector crece, pero aún está lejos de los niveles de 2018
El estudio se centra en las actividades de servicios de comidas y bebidas, consideradas el principal motor de la economía nocturna.
De acuerdo con el informe, este sector redujo su peso dentro de la economía del país. En 2018 representaba el 2.12% de la economía, pero para 2024 su participación cayó al 1.28%. Esto indica que, aunque la actividad ha mostrado una recuperación en los últimos años, aún no alcanza la importancia económica que tenía antes de la pandemia.
Ospina explicó que, aunque los ingresos nominales son mayores que antes de la pandemia, al descontar el efecto de la inflación y el incremento en costos como alquileres, mano de obra e insumos, la actividad económica sigue siendo menor que en 2018.
“Estamos generando mayores ingresos, pero en términos reales estamos 26% por debajo de 2018. Es un dato que debe llamar la atención para que tanto el sector público como el privado impulsen estrategias conjuntas”, sostuvo.
El documento advierte además sobre una diferencia importante entre los resultados nominales y los reales. Aunque los ingresos corrientes alcanzaron $1,161.6 millones en 2024, este incremento no necesariamente significa que exista una mayor actividad económica, sino que responde, en gran medida, al aumento de los costos de operación, como alimentos, bebidas, energía, alquileres y otros insumos necesarios para el funcionamiento de los establecimientos.
El informe identifica al sector como uno de los mayores generadores de empleo formal dentro de la economía panameña.
Durante 2024, la actividad de hoteles y restaurantes empleó a 36,731 trabajadores, equivalentes al 5.79% del empleo privado formal del país.
Entre agosto de 2023 y agosto de 2024, el empleo creció 24.1%, una expansión muy superior al crecimiento promedio del empleo privado nacional, que fue de 3.7% en el mismo período.
No obstante, el estudio advierte que la recuperación laboral no se ha traducido en mejores remuneraciones. El salario promedio mensual del sector se ubicó en $752.41, aproximadamente 34.3% por debajo del promedio del sector privado, estimado en $1,145.28.

El documento también refleja el impacto que la pandemia dejó sobre la estructura empresarial del entretenimiento nocturno. Antes de la emergencia sanitaria, la Asociación de Restaurantes, Bares y Discotecas (ARBYD), agrupaba cerca de 500 empresas; actualmente permanecen menos de 200 afiliadas.
Asimismo, los empleos vinculados específicamente a las discotecas se redujeron de aproximadamente 10,000 puestos antes de la pandemia a unos 4,000 en la actualidad, lo que evidencia que este segmento aún no logra recuperarse.
Un punto que debe tomar el cuenta el país, de acuerco con el especialista, es que “la gobernanza de la noche está cambiando porque desde las ciudades y los países se están creando formas innovadoras de ver la noche. No es solamente una noche asociada al consumo de licor o al desorden, sino una oportunidad de desarrollo económico, cultural, un motor social y de empleo”.
De allí que se ha anunciado la creación del Consejo Intergremial de Hospitalidad, Entretenimiento y Turismo (CIHET), una iniciativa que busca articular a los sectores público y privado para impulsar la economía nocturna como producto turístico.
Aramis Cornejo, representante de Arbyd, explicó que el organismo surge tras varios meses de conversaciones entre distintos actores del sector, con el objetivo de dejar de trabajar de forma aislada y construir una estrategia conjunta para fortalecer la oferta nocturna del país.
El turismo continúa siendo el principal impulsor de la demanda
En este momento, el turimo es el que sostiene la economía nocturna, que depende en gran medida del flujo de visitantes internacionales.
Cornejo señaló que Panamá registra un crecimiento histórico en la llegada de visitantes, pero considera que aún existe una oportunidad para convertir ese flujo en consumo de actividades nocturnas.
Parte del problema es que el país cuenta con una sólida oferta turística durante el día, mientras que la oferta nocturna continúa fragmentada y sin una estrategia común.
Entre enero y noviembre de 2025, la llegada de turistas aumentó 7.6%, mientras que los ingresos generados por el turismo alcanzaron 5,981.4 millones de dólares, un incremento de 9.3% respecto al mismo período del año anterior.
La ocupación hotelera promedio fue estimada en 57.9%, indicador que refleja una recuperación gradual de la actividad turística.
El presidente de Asobares Colombia sostuvo que el reto no consiste únicamente en aumentar la llegada de turistas, sino en lograr que permanezcan más tiempo y consuman la oferta nocturna del país.

El estudio identifica que la economía nocturna panameña presenta una fuerte concentración geográfica, especialmente en la ciudad de Panamá.
El principal núcleo costero y turístico está conformado por la Cinta Costera, la Avenida Balboa y el Casco Antiguo, donde existe la mayor intensidad de establecimientos y una alta especialización orientada al turismo.
Un segundo eje corresponde a Bella Vista, El Cangrejo y Calle Uruguay, caracterizados por una oferta continua de restaurantes, bares y entretenimiento que atiende tanto a residentes como a visitantes.
El tercer núcleo identificado se ubica en San Francisco, donde predominan establecimientos vinculados a una oferta gastronómica y de entretenimiento asociada al desarrollo corporativo y comercial del área.
En las zonas con mayor concentración comercial, el informe señala que existen más de 100 establecimientos por kilómetro cuadrado, lo que convierte a estos corredores en los principales polos de actividad nocturna del país.
Según Ospina, identificar estas concentraciones permite diseñar mejores políticas públicas relacionadas con movilidad, seguridad, iluminación y manejo de residuos, especialmente considerando que el 66% de la fuerza laboral del sector corresponde a mujeres que finalizan sus jornadas durante la madrugada.
Ante este panorama, el informe propone fortalecer la presencia policial y las estrategias preventivas en corredores seguros y nodos de movilidad, como paradas de transporte público, estaciones y rutas utilizadas por trabajadores y clientes durante el regreso a sus hogares.
Para 2026, las expectativas apuntan a una consolidación del sector, impulsada por la llegada de nuevos consorcios internacionales y por una recuperación gradual de su participación dentro de la economía nacional, que podría ubicarse entre 1.5% y 1.8% del PIB.
Sin embargo, el documento advierte que el principal desafío es adaptarse a un consumidor diferente.
Según el estudio, las generaciones más jóvenes consumen menos bebidas alcohólicas y priorizan las experiencias gastronómicas, culturales y de entretenimiento, lo que obliga a bares, restaurantes, discotecas y demás negocios de la economía nocturna a reinventar sus modelos de negocio o especializar su oferta para mantenerse competitivos.

